Los distintos tratamientos de las aguas residuales pueden producir una serie de residuos mezclados de agua con sólidos que son nombrados fangos. Éstos deben ser tratados correctamente porque suponen un riesgo importante para el medio ambiente, además de generar elevados costes de gestión. En el artículo de hoy, profundizamos sobre la cuestión del tratamiento de fangos de aguas residuales.
Actualmente, el tratamiento y la eliminación de fangos están regulados en prácticamente todo el mundo. Para ello, existen una amplia variedad de soluciones, a menudo con un coste elevado. Para minimizar los costes de la gestión, el tratamiento y la optimización del proceso son claves. El equilibrio entre las obligaciones legales y el rendimiento económico es, a día de hoy, uno de los mayores retos.
¿Qué son los fangos industriales?
Los fangos industriales son residuos semisólidos generados en los procesos productivos y en el tratamiento de aguas residuales industriales. Su composición varía según la actividad industrial, pudiendo contener materia orgánica, metales pesados o compuestos químicos. Debido a su potencial impacto ambiental, requieren un tratamiento adecuado para su gestión y posible reutilización.
Tipos de fangos residuales
Existen diversos tipos de fangos residuales según su composición y origen. Su correcta clasificación es fundamental para determinar el tratamiento adecuado. A continuación, se presentan los principales tipos de fangos industriales y sus características:
- Fangos orgánicos: Contienen materia biodegradable y provienen de industrias como la alimentaria, papelera o farmacéutica. Pueden ser tratados mediante digestión anaerobia, vertedero o compostaje.
- Fangos inorgánicos: Ricos en minerales y metales, se generan en procesos como la minería o la metalurgia. Suelen requerir estabilización antes de su disposición final.
- Fangos peligrosos: Incluyen sustancias tóxicas o corrosivas y provienen de industrias químicas y petroquímicas. Su tratamiento es altamente regulado.
- Fangos no peligrosos: No representan un riesgo inmediato y pueden ser reutilizados en aplicaciones como la fabricación de cemento o suelos estabilizados.
Etapas de tratamiento de fangos
Cabe destacar que la composición de los fangos puede variar dependiendo de la composición inicial del agua y del tratamiento a la cual se ha sometido. Sea como sea, el tratamiento de fangos de aguas residuales puede dividirse en tres etapas:
- Espesamiento: Es un proceso mediante el cual se reduce el volumen del fango, eliminando el agua y aumentando la concentración de sólidos. Existen distintos tipos de espesamiento: por gravedad, por flotación y por deshidratación.
- Estabilización: Hay dos tipos de procesos de estabilización a aplicar dependiendo de la procedencia y el contenido de materia orgánica: la estabilización biológica y la estabilización química. En caso de que los lodos sean de densidad gelatinosa, será necesario aplicar un proceso previo de acondicionamiento mediante el cual se elimina la humedad.
- Deshidratación: En esta última etapa, se reduce la mayor cantidad de agua y el volumen de los fangos. El objetivo principal es el de mejorar el uso y el transporte de los lodos, así como minimizar sus costes. Cabe destacar que, en aquellos casos en los que la cantidad de fango generado tras la deshidratación sea aún muy elevada, se pueden valorar los tratamientos térmicos para la reducción.
De estas tres fases, resultan dos efluentes principales: el agua, que puede ser depurada para su uso o devuelta al medio natural, y el fango, que acabará siendo incinerado, usado como abono o eliminado en un vertedero controlado.
Beneficios del tratamiento de fangos y lodos
Como hemos comentado al inicio del artículo, un correcto tratamiento de fangos es fundamental para garantizar el mínimo impacto en el medio ambiente. Además, implementar soluciones eficientes ofrece ventajas clave para la industria:
- Cumplimiento normativo: Garantiza que los residuos se gestionen conforme a la legislación vigente, evitando sanciones y riesgos ambientales.
- Reducción de volumen y costos de gestión: La deshidratación y estabilización de fangos minimiza su volumen, optimizando almacenamiento, transporte y disposición final, lo que se traduce en un importante ahorro en costes de explotación.
- Reutilización y valorización de residuos: Mediante su tratamiento, es posible obtener biogás, una fuente de energía renovable, o transformar los fangos en compost y otras materias primas, promoviendo la economía circular.
- Menor impacto ambiental: La correcta gestión previene la contaminación del agua y del suelo, protegiendo los ecosistemas y reduciendo la huella de carbono.
Especialistas en aguas residuales
En Telwesa, contamos con un equipo de profesionales del sector de tratamiento de aguas residuales industriales y de matriz compleja con alta experiencia en tratamiento biológico para la eliminación de nutrientes (materia orgánica, nitrógeno, fósforo, sales…), así como procesos de tratamiento terciario mediante membranas de ultrafiltración (UF), ósmosis inversa (OI) o nanofiltración (NF). Por ello, podemos ayudaros garantizando la correcta caracterización previa del fango para determinar el proceso de tratamiento óptimo y gestionar todas las fases de su implementación. Para más información, no dude en contactar con nosotros.





