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Residuos líquidos y aguas residuales, ¿son lo mismo?

Residuos líquidos y aguas residuales, ¿son lo mismo?

Si bien los conceptos “residuos líquidos y aguas residuales” a menudo se utilizan indistintamente, tienen significados ligeramente diferentes. En el artículo de hoy, profundizamos sobre esta cuestión desde un punto de vista legislativo y de gestión. Antes de ello, repasamos la definición de residuos líquidos y de aguas residuales. 

¿Qué son los residuos líquidos?

El término de “residuos líquidos” es más general y puede referirse a cualquier tipo de sustancia en estado líquido que se considere un desecho. Puede incluir una amplia variedad de sustancias, como líquidos industriales, productos químicos, soluciones acuosas contaminadas… Es por ello que los residuos líquidos no necesariamente implican la presencia de agua en grandes cantidades.

¿Qué son las aguas residuales?

Las aguas residuales son todas aquellas aguas que han sido utilizadas en actividades humanas y que contienen variedad de contaminantes. Las aguas residuales pueden clasificarse en dos tipos principales: aguas residuales domésticas (provenientes de hogares, como desagües de baños y cocinas) y aguas residuales industriales (provenientes de procesos industriales). 

Diferencias entre agua residual y residuo líquido

En definitiva, mientras que los residuos líquidos pueden abarcar una variedad de sustancias en estado líquido, las aguas residuales se refieren específicamente a las aguas que han sido utilizadas en diversas actividades y que pueden contener contaminantes provenientes de distintas fuentes. 

Gestión de residuos y aguas residuales

A nivel de gestión, cabe destacar que las diferencias entre ambos elementos suelen depender de la naturaleza de los desechos y de las características específicas de cada tipo de vertido. En ambos casos, la gestión puede incluir sistemas de alcantarillado, tanques de almacenamiento temporal o plantas de tratamiento especializadas.

Normativa para las aguas residuales y los residuos líquidos

A nivel normativo, la gestión de residuos líquidos está sujeta a regulaciones ambientales que varían según el territorio y el tipo de residuo. Por su parte, para el tratamiento y descarga de aguas residuales, suelen existir normativas más detalladas y específicas basadas en estándares de calidad que garanticen que las aguas residuales tratadas cumplen con unos requisitos mínimos antes de ser liberadas al medio ambiente. Para más información, puede consultar nuestro anterior artículo sobre normativa y legislación para el tratamiento de aguas residuales

Diferencias en el tratamiento de aguas y residuos líquidos

En relación a este último punto, también existen ciertas diferencias en materia de tratamiento. Las aguas residuales generalmente requieren un tratamiento más específico debido a la presencia de contaminantes orgánicos e inorgánicos. Los sistemas utilizados para dicho tratamiento pueden incluir procesos biológicos, físicos y químicos para eliminar contaminantes y hacer que el agua sea segura para su devolución al medio ambiente o para su reutilización. 

Sea como sea, tanto los residuos líquidos como las aguas residuales deben ser tratados para su reutilización o recuperación de recursos. Además, deben cumplir con una serie de requisitos mínimos para ser devueltos al medio natural. De lo contrario, supondrían un importante riesgo para la salud humana y para los distintos ecosistemas.

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